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¿Encontrarás tus tesoros?

Tierra a la vistaaaaa!!!!! Gritó la pirata pelirroja montada sobre lo más alto del mástil.

Al escuchar su grito, toda la tripulación corrió al borde del barco para divisar la isla.

¡Por fin, después de largos días, podían ver tierra firme!

Tierra a la vistaaaaa!!!! Volvió a gritar mientras estallaban vítores de alegría.

Unos se lanzaban por la borda para llegar nadando hasta la orilla. Otros bajaban las velas y tiraban las anclas para encallar el barco. Y una vez en la playa cantaban y bailaban locos de alegría festejando su llegada.

De pronto, el Capitán Morgan, tomó entre sus manos el mapa y gruñendo gritó:

!No os alegréis tanto! Aún queda mucho por hacer. Hay que atravesar la montaña del volcán calavera. Y según cuenta la leyenda: Nadie ha podido salir con vida de allí.

¿Y cómo haremos? preguntó un pirata desdentado.

Fue entonces, el capitán esbozó una malvada sonrisa y subiéndose a una de las rocas más altas de la playa gritó:

 A partir de este momento sois libres, que cada una llegue como mejor pueda. ¡Si es que puede!. Y soltando una ruidosa carcajada, se alejó por los matorrales llevándose consigo el mapa.

Nuestro equipo
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Como era de esperar, al verse tan cerca de su ansiado tesoro, se le despertó la codicia y se marchó.

Y allí quedó toda la tripulación sin saber qué camino seguir. Sólo se sabía que el tesoro se encontraba en la cueva de Bizkaia Park Abentura: una oscura caverna custodiada por una terrible y peligrosa familia de caimanes verdes. Así que cada una comenzó su aventura como mejor pudo.

Unos atravesaron a nado hasta las islas de las Cabezas Cortadas, Tortuga y Caimán. Otros prefirieron adentrarse en los montes trepando por entre las lianas de los árboles o por la cascada del diablo. Y las piratas más osadas escalaban directamente el monte Calavera desafiando sus peligros. Otros, sin embargo, simplemente prefirieron quedarse acampando en las tabernas de Madagascar y Jamaica.

Aún no se sabe qué ha sido del Capitán Morgan. Quizás su avaricia le haya conducido a las fauces del volcán. Tampoco se sabe si ha habido alguien que se haya hecho con el botín de La Gruta del Tesoro o haya llegado hasta los confines de Nunca Jamás. No sabemos si alguno ha podido sobrevivir para contarlo. O si, sencillamente, el tesoro te lo has llevado tú.